La soledad emocional o por qué te sientes sola estando rodeada de gente

La soledad ha sido entendida tradicionalmente como la ausencia de compañía, es decir, lo que en psicología llamaríamos soledad social. Pero, ¿qué pasa cuando hablamos de un tipo de soledad diferente?

En los últimos años se ha venido detectando en la población la manifestación de una experiencia subjetiva mucho más compleja que la soledad social, que tiene su origen en el modo en el que las personas percibimos la calidad de nuestras relaciones. Es la soledad emocional.

Estás rodeada de personas, conectada de hecho con cientos de ellas a través de las redes sociales, incluso tienes pareja. Pero, aún así, te sientes sola. Y claro, es una emoción difícil de explicar… porque la literatura y la experiencia han puesto de manifiesto a lo largo de los años que las personas que expresan emociones negativas, solitarias o tristes, son evaluadas negativamente por su contexto. No me resulta difícil entender que personas que se sienten solas traten de ocultar sus sentimientos para evitar reacciones adversas.

Y es que la soledad emocional tiene matices complejos. No es una característica individual de quienes la padecen, no eres una persona solitaria, rara, tímida, introvertida, y por eso te sientes así. Se trata de un proceso dinámico y complejo que va más allá del ámbito privado, convirtiéndose, de hecho, en un problema social.

Pero entonces, ¿por qué me siento sola si estoy rodeada y conectada con un montón de personas? Te preguntarás.

Tranquila. Antes de seguir leyendo, quiero que tengas claro que no eres un bicho raro, la soledad emocional afecta cada vez a más personas, y tiene una explicación. Y, por lo tanto, una solución. Pero para que empieces a ver la luz al final del túnel, quiero dejarte hoy algunas de las posibles claves de por qué ha aparecido la soledad emocional en tu vida.

Es una experiencia subjetiva

Las circunstancias en las que nos sentimos solas suelen ser por la interpretación (buena o mala) que damos a los actos de otras personas o a las situaciones que vivimos. Si percibimos como negativa una experiencia en un entorno social determinado, por ejemplo, evitaremos repetirla, aunque ello nos aísle, nos haga sentir decepcionadas, o frustradas por no cumplir con nuestras expectativas.

Con esto lo que quiero decirte es, que antes de buscar culpables en tu entorno, haz un ejercicio de introspección.

¿Qué es exactamente lo que te está haciendo sentir así? ¿Qué piensas sobre ti, sobre tu situación? ¿Qué piensas sobre las personas que te rodean? ¿Qué te está bloqueando?

Muchas veces, las respuestas están más cerca de lo que pensamos y, encontrándolas, estaremos más cerca de la solución.

Puede ser resultado de unas relaciones interpersonales disfuncionales.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que existe la posibilidad de que algo esté fallando en tus relaciones interpersonales. Problemas de confianza, dificultad para comunicar tus emociones, diferencias en cuanto a creencias y valores, desajustes en los objetivos vitales…

No significa que no le importes a nadie, que nadie te entienda, o que pasen absolutamente de ti… Posiblemente hay algunas barreras que están frenando el acercamiento real que necesitas.

¿Qué barreras son? ¿Cómo las derribamos?

Es normal que te sientas sola aun estando acompañada.

Por ser una cuestión de percepción, la soledad se vive desde el interior, por lo que no tiene que ver con estar con otras personas; a menos que éstas practiquen dolosamente la indiferencia.

Así que, por mucho que te empeñes en hacer mil planes, ir a mil fiestas, quedar con mil personas diferentes… la soledad emocional no se resolverá así.

Es desagradable y puede generar malestar y angustia.

Siendo el ser humano social por naturaleza, la soledad no le sienta bien a nadie, y sus consecuencias pueden ser desde la tristeza hasta una depresión profunda, incluyendo un vasto matiz de emociones circundantes.

Que las respuestas y la solución residan en ti no quiere decir que seas la culpable, o que seas quien está provocando de forma consciente estas sensaciones. La soledad emocional no se elige, ni es plato de buen gusto.

Pero, así como la soledad emocional no se elige, la búsqueda de soluciones sí. No esperes a que el tiempo lo cure todo, porque el tiempo no hace otra que pasar. Es tú responsabilidad coger las riendas de tu vida y darle un giro a tu situación.

Y en eso, puedo ayudarte.

Con las sesiones de terapia individual online que te ofrezco, indagaremos hasta encontrar la raíz de estas emociones que te estás paralizando, y trabajaremos juntas para resolverlo. Te aseguro que puedes sentirte mucho mejor, y es más fácil de lo que crees, si cuentas con las herramientas adecuadas. No tienes por qué seguir sintiéndote sola.

Escríbeme y podremos hablar de ello.

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Ana Cruz

Psicóloga Sexóloga

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