Cuando nuestro deseo no es el mismo…

“Le quiero, y me sigue gustando, pero ya no me apetece como antes”

“Estoy agotada, el trabajo, la casa… lo último en lo que pienso cuando acaba el día es en el sexo”

“Es que la mayoría de veces me apetece más un abrazo o unos mimos, que hacer el amor. Me cuesta encontrar el momento, necesito otras cosas”

“No sé si es la rutina o las discusiones, pero el sexo se ha vuelto pesado para mí. No es un aliciente en mi vida, no lo necesito ni me apetece, pero sé que a él sí y por eso cedo, pero tampoco lo disfruto igual que antes”

“Me preocupa la situación, porque siento que le apetece bastante más que a mí, y no quiero forzarme, pero tampoco quiero que se sienta mal…”

Ander quiere más sexo que Bibi.

Es una situación más que frecuente, tanto que posiblemente te hayas llegado a sentir identificada con las frases anteriores. Pero, antes de entrar en materia, deja que te aclare algo. Puedes querer a alguien y no desear tanto sexo como él/ella. O esa persona puede quererte y amarte con todas sus fuerzas, pero desearte al mismo nivel que tú. Y, además, esta situación puede ser temporal, pueden cambiar los flujos a lo largo de la relación, o puede ser algo relativamente estático y estable. Lo que quiero que entiendas es que, al igual que en toda pareja siempre hay uno al que le gusta más salir, duerme más, o es más divertido, siempre habrá uno al que le apetezca más sexo.

Y no pasa nada.

Siempre que tengáis las herramientas adecuadas para comunicaros y manejar la situación sin caer en los conflictos.

¿Qué conflictos? Por ejemplo:

  • Ander puede acusar a Bibi de tener un problema de inapetencia, de ser fría, de haber perdido el deseo, de “no ser normal”.
  • O Bibi puede acusar a Ander de ser “adicto al sexo”, de ser un pesado, de siempre buscar lo mismo… en fin, “lo suyo no es normal”.

No falla. Cuando se entra en conflicto, la culpa siempre suele ser del otro. Cada parte solo entiende su versión de los hechos.

“¿Por qué me hace esto? Seguro que quiere hacerme sentir mal, lo hace para castigarme…”, “A lo mejor ya no le gusto, pensará que lo hago fatal, que soy un amante patético, y por eso me rehúye”, “¿Estará cabreada por algo? Me dice que no le pasa nada, pero llevamos más de una semana sin tocarnos, algo tiene que pasar, antes no era así”.

“¿Es que sólo le importa el sexo? Llevo unas semanas horribles en el trabajo y ni siquiera es capaz de escucharme, o tan solo de darme cariño, solo busca sexo y a mí, que me zurzan”, “Me hace sentir incómoda, me acerco a él en busca de cariño y aprovecha para intentar ir más allá… al final prefiero ni acercarme, porque no me gusta tener que rechazarle continuamente”, “Claro que le deseo, solamente es que no me apetece tener tanto sexo, y si me siento forzada a hacerlo, más se me quitan las ganas”, “Si me quiere, ¿por qué me presiona de esta forma, en lugar de entenderme?”.

En esta espiral de pensamientos, en ningún momento nos paramos a pensar cómo se siente el otro, por qué actúa como actúa, o qué motivos le llevan a mantener esta conducta que nos hiere.

¿Por qué nos cuesta tanto comunicarnos con nuestra pareja, en cuanto a sexo se refiere?

Si ambos, Ander y Bibi, pusieran de su parte para comprender el punto de vista del otro, seguramente el conflicto se zanjaría, o al menos encontrarían soluciones que intentar. Pero para eso tienen que empezar a salir de sus respectivos bucles, para poner en común preocupaciones, emociones y reflexiones sobre ellos y sobre la pareja.

Lo más probable es que ninguno de los dos quiera herir al otro, pero… cuando se inicia una guerra de este calibre, ambas partes acaban con heridas. Y eso, en el amor, es realmente triste.

Ambos lo estáis pasando mal, y es obvio que la situación es insostenible. ¿No sería mejor que reconocierais la dificultad a la que os enfrentáis y buscaseis una solución? Sin duda. Aunque esto no será nada fácil. Quizá sea incómodo, te sientas vulnerable, te hagan daño y dañes (aún sin querer), y otras dificultades varias. Pero de no afrontarlo, el futuro pinta todavía más negro.

¿Cómo lo solucionamos, entonces? Te preguntarás. Y entiendo que, si llevas un tiempo en esta situación, estés desesperada por salir de ella. Pero para poder adoptar medidas realmente eficaces, debes averiguar, primero, cuál es el origen que os traído hasta aquí.

El por qué de este desajuste puede tener varios motivos:

  • Conflictos de pareja sin resolver, resentimientos o rencores. Aunque te cueste reconocerlo, es posible que, dentro de ti, tengas algún enfado sin exteriorizar o sin superar, y que esto te impida acercarte sexualmente con tu pareja. Es más común de lo que crees, y más inconsciente también de lo que piensas. Una visión negativa sobre tu pareja o su comportamiento, te puede llevar a rechazar la intimidad con él. Quizá como forma de castigo, quizá como manera de exteriorizar tu malestar.
  • Cambios en tu pareja. ¿Ha cambiado su aspecto físico, y esto te desagrada? ¿Su actitud contigo ya no es la misma de antes, y esta es tu forma de llamar su atención? Es una pregunta dura de responder, pero necesaria. En ocasiones, pasado un tiempo en pareja, podemos tender a descuidarnos a nosotros y al otro, y esto puede que no lo estés sabiendo encajar. Sea como sea, es totalmente necesario que identifiques si este puede ser uno de los motivos y que lo exteriorices de la forma más asertiva posible, en lugar de seguir acumulando malestar y castigándole por cosas que aún ni sabe.
  • Motivos externos a la pareja. Estrés laboral, conflictos familiares, o incluso un malestar interno contigo misma… Es fácil este tipo de situaciones apaguen tu libido, y existen motivos fisiológicos que lo explican. Analiza si hay alguna nube negra rodeando tu día a día, puede que encuentres ahí la respuesta.
  • Cambios hormonales. Cómo no. ¿Tomas o has empezado a tomar la pastilla anticonceptiva? ¿Te estás sometiendo a algún tipo de tratamiento hormonal? Infórmate. El descenso del deseo es uno de los efectos secundarios.

Ahora que ya has hecho un pequeño análisis de tu situación y del posible origen del desajuste sexual con tu pareja, tienes gran parte del camino recorrido, porque a partir de aquí, encontrar la solución va a ser mucho más sencillo.

Aún así, déjame recordarte que los caminos más largos se recorren mejor si vas acompañada. Deja que te acompañe en el tuyo. Te ayudaré a encontrar el motivo principal por el que tú y tu pareja os encontráis en esta situación y, sobre todo, a ponerle remedio. Será mucho más fácil si lo haces acompañada, créeme.

Manejar emociones como la culpa, la frustración, la impotencia, el miedo, la falta de autoestima, la desazón, la incertidumbre… puede convertirse en algo realmente complicado si no cuentas con las herramientas necesarias para ello, y yo puedo facilitártelas. Escríbeme hoy.

info@anacruzpsicologia.es

Contáctame Online

Ana Cruz

Psicóloga Sexóloga

Yo te ayudaré. Disfrutar de una vida emocional y sexual plena…
¿Te imaginas que lo consigues?

Call Now ButtonLlamar